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One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

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One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Drake Tanner el Sáb Mar 08, 2014 10:16 pm

Domingo. El mejor día de la semana. Era el día en que no siempre sabía que iba a hacer pero sabía con quien y esa era la única razón que era un día excelente.

Las ventanas se empañaban gracias al frío que hacía afuera, el viento me helaba los dedos que no hacían más que dejarse entumir alrededor de la correa de mi mochila y la de la funda de mi guitarra. La bufanda me tapaba hasta la nariz logrando que yo no sintiera el fresco en mi rostro.  

Me senté en las escaleras que daban para los jardines mientras soltaba vaho en una de mis manos para calentarla, mientras la otra jugaba con los hilos de las rodillas rotas de mi pantalón. Comencé a hacer un ritmo con mi pie que me recordaba a una de las primeras canciones que había tocado con Dae hace ya varios años.

Había estado en Hogsmeade y luego pasé a las cocinas por algo de comida, Dae y yo habíamos quedado en que haríamos un picnic y bueno yo no podía decirle que no a la zanahoria.

fríofríofríofríofríofrío– repetía como si eso me fuera a quitar el frío, pero al parecer sólo hacía que mis mejillas se pusieran coloradas a causa del mismo, suspiré y miré mi reloj, seguro no tardaba en llegar.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Daeonica DiLaurentis el Sáb Mar 08, 2014 10:23 pm

Luego de revisar por tercera vez mi baúl en busca del guante que acompañaba al que tenía sujeto en mi mano, me senté en mi cama al tiempo que suspiraba con fastidio, pues no contaba con que hiciera tanto frio justo hoy, y que de casualidad al dichoso guante no se le ocurriera aparecer. Ni siquiera estaba Katt o Kenna en ese momento, de lo contrario ya les habría preguntado si lo habían visto por allí. Pero no, hoy no estaban, ellas sabían que día era, y que difícilmente podrían convencerme de otra cosa, a menos que fuese una emergencia, claro está.

Domingo. Mejor amigo. Drake Tanner.

Katt me lo reprocharía luego – como cada domingo - y simplemente me reiría y se lo compensaría la semana completa, como siempre. Sonreí ante la idea de verlos discutir siempre, de los apodos de Katt hacia él y de los intentos de Drake por convencer a la rubia de quien era realmente mi mejor amigo, o que me había visto primero, o cosas por el estilo. No había punto de comparación en tal caso, simplemente no podría vivir sin ninguno de los dos…pero a explicarles pasaba luego, en vano, pues la disputa siempre continuaba.

Di un salto para alejarme de mi cama, y con la sonrisa en mi rostro me abrí paso entre la habitación para salir de esta, olvidando que solo llevaba un solo guante, pero que la bufanda dorada y escarlata, mas el gorro que cubría mi peculiar tono de cabello y el abrigo que llevaba se encargarían de protegerme del frio que amenazaba a todos los de la Sala Común en ese momento, que se peleaban por quien mantenía un lugar más cerca del leño que crepitaba suavemente y mantenía el calor en todo el lugar.

Al salir al pasillo, el aire ya cambiaba su temperatura. Camine deprisa, aun tenía el margen de tiempo suficiente para discutirle a Drake de que no había llegado tarde, aunque los dos sabíamos que siempre lo hacía. Sonreí mientras doblaba en la esquina donde las escaleras que daban a los jardines comenzaban, y en donde había quedado con él para encontrarnos.

Y allí estaba, aunque solo podía verle de espaldas. Le habría abrazado, pero la guitarra en su espalda me lo habría hecho algo incomodo. Cuando me acerque y tome asiento a su lado, me incline lo suficiente para dejarle un beso en la mejilla y descubrir que estaba realmente fría.

- Lindo día para un picnic, ¿cierto? – la sonrisa bailaba en mi rostro, sin poder ocultar que estas cosas me emocionaban, porque solo las compartíamos juntos. Él  y yo, nadie mas. Algo que a pesar de los años aun manteníamos. – No creí que estaría tan frio… Lo siento. ¿Llevas mucho aquí? Tus mejillas están heladas…- quite las manos de mis bolsillos, y apoye ambas en sus mejillas, resintiéndolas más en la que no llevaba guante, y que aun estaba cómodamente tibia.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Drake Tanner el Sáb Mar 08, 2014 10:28 pm

Escuché sus pasos, porque al parecer sé hasta como camina, y deje de mover mi pie. Incliné un poco mi rostro adivinando que besaría mi mejilla. La miré a los ojos en busca de esa emoción que contenía, esa que también me hacía sonreír entusiasmado, que es una de las cientos de razones por las cuales me gusts compartir con ella. Entrecerré mis ojos ante el contacto de su mano con mi mejilla, sentí que tan helado estaba realmente.

Ladee mi rostro sobre su mano, entrecerrando los ojos ante la placentera sensación de calor. Tome su mano y la acerqué a mis labios para besarle la palma en forma de saludo –es un excelente día, zanahoria, o por lo menos es mejor que cuando me dieron ganas de nadar con un clima parecido, además: si mi zanahoria quiere un picnic, un picnic tendrá– me levanto y saco un mechón de su cabello de debajo del gorro, sólo porque me gusta verlo.

Meto mis manos a los bolsillos de mi viejo saco –como 5 minutos, ni siquiera sé porque me esfuerzo en ser puntual, después de tantos años ya debí rendirme a que llegues a la hora– le dedico una sonrisa divertida y muevo la cabeza en dirección al jardín.

vamos señorita Di Giovanni– tomo mi mochila y la guitarra para colgármelas y tener libres los brazos para ofrecerle uno. Comenzamos a caminar y rápidamente sincronizamos nuestros pasos sobre el césped. La miro de reojo de vez en cuando.

-estaba pensando... ¿Y si alargamos los Domingos a los fines de semana, crees que Katt y Kenna me odien mucho?– sabía la respuesta de antemano. Me detengo en medio de los jardines y la miro con una sonrisa –ahora quiero que te cubras los ojos– me quito la bufanda para usarla como vendaje  –date la vuelta, zanahoria... Seguramente en el camino adivinarás a donde te llevo pero déjame sentirme misterioso por un rato – la miro con cierta insistencia generada por mi emoción, esperando que se de la vuelta para poder ponerle la bufanda.[/color]


Última edición por Drake Tanner el Dom Mar 09, 2014 1:53 am, editado 2 veces

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Daeonica DiLaurentis el Sáb Mar 08, 2014 10:30 pm

Le mire divertida mientras ladeaba su cabeza y se apoyaba en mi mano desnuda, llevándose el calor que esta emanaba al contraste con lo helada de su mejilla. Y aunque estaba por demás acostumbrada a sus detalles cariñosos, sentí las mías acalorarse un momento cuando sus labios tocaron mi mano en forma de saludo. Aproveche a sonreír despreocupadamente, y antes de retirar mi mano ante aquel gesto, pique su mejilla suavemente, restándole importancia.

- Recuérdame porque te hice caso ese día…- hice una mueca, arrugando mi nariz y dando un hondo suspiro. No sé por qué, pero se me da por recordar ese día, que terminamos en la enfermería, tomando esa horrible poción que nos sacaba humo por las orejas, y no pude quitar la sonrisa mientras desviaba mi mirada al suelo y recordaba eso y miles de otras oportunidades donde incondicionalmente habíamos estado el uno para el otro. – En fin…los picnic en primavera y verano están pasados de moda, hay que aprovechar que a nadie se le ocurriría con tal clima…- deje que apartara el mechón de cabello y casi al instante me incorporo, estirándome un poco y arrepintiéndome después, al sentir un escalofrió recorrerme la espalda.

Mete sus manos a los bolsillos y me recuerda que he llegado tarde, pero como siempre no le importa. Me conoce, y la sonrisa en su rostro, cómplice y divertida, me lo confirma. Se incorpora y siempre logra sorprenderme lo mucho que su estatura ha cambiado en este tiempo, y lo poco que ha cambiado la mía realmente. – Deja de crecer…- le reprocho, mientras tomo el brazo que me ofrece y lo estrecho más de la cuenta, intentando tomar un poco de calor. Miro a mí alrededor, no veo que haya nada preparado, pero para variar…podría esperar cualquier cosa de él, y siempre terminaría sorprendiéndome.

Su pregunta me lleva a  reírme ante lo que propone. – ¿Es tu propósito en la vida que Katt te odie? Porque vas por buen camino si es lo que buscas…- le miro divertida, y me encojo de hombros un momento, mientras  enarco una ceja  al mirar al césped que mis pies van dejando detrás mientras seguimos avanzando.– Además, los domingos son nuestros…- murmuro – Si tuviéramos dos días, podríamos fallarnos en uno y no ya no serian tan especiales…¿no crees?

Me responde con una sonrisa, y lo que propone a continuación me hace pensarlo un instante, al tiempo que me emociona como a una niña pequeña. No sé porque lo hace, sabe que por más que quiera adivinar a donde vamos y que ha hecho, y aunque me acerque mucho a la idea de lo que ha organizado, me pondré impaciente y siempre superara mis expectativas. Esos pequeños detalles, esas cosas son las que más apreciaba de él, y una parte de mi se sentía realmente especial de saber que si había preparado algo, era solo para mí. – Drake…¿Que haces? Te vas a enfermar – proteste sin ganas, mientras veo como va retirando su bufanda de alrededor de su cuello. Entrecierro mis ojos un momento, fijando mi mirada en la de el esperando que ceda a la idea, pero sabiendo de antemano que no ganaré. - …y tendré que cuidarte el resto de la semana porque no querrás ir a la enfermería…- Añadí, sin reacción alguna de su parte. Suspiro, más divertida que otra cosa, mientras volteo hacia el otro lado al tiempo que siento como la bufanda cubre mis ojos y se ajusta alrededor de mi cabeza – Bien…soy toda tuya…no me hagas tropezar por el camino…- me río, y aunque se siente extraño, la confianza es más grande, y dejo que me guíe a quien sabe donde quiera llegar.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Drake Tanner el Sáb Mar 08, 2014 10:31 pm

me hiciste caso porque soy encantador— habíamos pasado un buen rato en la enfermería, Dae me lanzaba cosas desde su cama echándome la culpa, pero estaba de más decir que se había divertido tanto como yo. Rode los ojos ante su petición —¿recuerdas cuando Katt y tu se burlaban de que era más pequeño que ustedes? Pues no es mi culpa que se estancaran en algún punto— reprimí una risa, recordaba que sólo en primer año fueron mas o igual de altas que yo, después de eso las dejé atrás... Bueno abajo.

no, ya sabes que mi propósito en la vida es conocer de todo... Aunque no he conocido bien el odio de Katt— la miro de reojo y niego con la cabeza, ella sabe que bromeo, que me gustaría llevarme bien con Katt pero hay muchos factores que impiden que tengamos una amistad sana en la que no me culpe de todo y en la que yo no la provoque—no es mi culpa que todo el cariño que te tengo sea directamente proporcional a todo el desprecio que ella me tiene— creo que Dae siempre será lo único que hace que nos comportemos medio decentes con el otro.

Si, lo creo, los domingo siempre serán nuestros, pero independientemente del día todos los momentos que pasamos juntos son especiales— la miro con una sonrisa impasible ante sus quejas de haberme quitado la bufanda, pero termina cediendo porque yo no lo iba a hacer —no finjas que no te gustaría ser mi enfermera por toda una semana— le pongo la bufanda, amarrándola con firmeza, la tomo de los hombros y me acerco a su oído —ya sé que eres toda mía, sólo falta que le llegue el mensaje a Katt— me rió y la abrazo por la espalda un momento, compartiéndole de mi calor —será difícil no hacerte tropezar, pero espero que pienses como yo de que valdrá la pena— la suelto para ponerme frente a ella y tomo sus manos y me pongo en marcha.

Le doy algunas vueltas raras por los jardines para desorientarla un poco y llegamos frente al sauce boxeador —espera un segundo— suelto sus manos y tomo mi varita, el árbol aún no hace ningún movimiento pues seguimos fuera de su alcance. Con un hechizo logro levantar una piedra bastante grande para aventarla al nudo del árbol e inmovilizarlo. Vuelvo a tomar las manos de Dae y la ayudo a pasar por la base del árbol, termino cargándola por la cintura para que no se golpeé con nada hasta que ya entra por completo. Sonrió aliviado, la parte difícil era esa. Beso su mejilla —bien, sigamos— la tomo de los hombros y hago que camine por el túnel.

Por fin llegamos a la casa, la cual y muy a mi pesar ya había limpiado un poco en la mañana, antes de que nos encontráramos —espera ahí— saco de mi mochila una manta que extiendo frente al fuego y acomodo toda la comida que conseguí en Hogsmeade y en las cocinas, aunque creo que la mayoría son cosas dulces. Sonrió satisfecho y tomo un detalle que había dejando en la sala de la casa.

Me pongo detrás de ella y le descubro los ojos —iba a dejar que nos enfermáramos de nuevo pero pensé que ya habíamos tenido bastantes experiencias con el frío— puse mi mano en su hombro y frente a ella puse una amapola —sé que son tus favoritas— sabía el significado que tenía esa flor para Dae, esperaba que le gustara que pude conseguir una de ellas —ya puedes abrazarme si quieres...— me quedé ahí, con los brazos entreabiertos y una pequeña sonrisa.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Daeonica DiLaurentis el Dom Mar 09, 2014 12:06 am

- Lo dices tan seguro que hasta me lo creo…- bromeo y automáticamente mi rostro hace una mueca que pretende demostrar lo ofendida que me siento cuando menciona el tema de nuestras estaturas. -  lo que pasa es que somos especiales, ya sabes, como dice el dicho ese, el muggle… – chasqueo mis dedos al recordarlo y lo miro abriendo muy grande mis ojos –  “lo bueno viene en frascos pequeños”…- termino mi frase asintiendo con la cabeza, en una falsa señal de confianza que luego solo me hace reír.

- No digas eso, no te odia…solo…- titubeo un poco, y me encojo de hombros intentando restarle importancia - no pueden compartir el mismo aire al respirar en la misma habitación…- termino la frase con un suspiro, al tiempo que fijo mi mirada en la de él y le miro con resignación. A veces la situación me angustiaba de sobremanera, pero a pesar de haberlo intentado todos estos años, simplemente parecía “cuestión de piel” el que no pudieran cruzar dos palabras y terminar peleados. Al principio creí que con conocerse todo el asunto cambiaria, y  podría disfrutar de ambos yendo a Hogsmeade una tarde, o al lago, o simplemente en la Sala Común hablando de cualquier cosa, pero al parecer no iba a ser así, ni lo sería.

-  Claro, sería mi sueño cuidarte mientras estornudas y tiemblas de fiebre – exagero, mientras su sonrisa es lo último que veo antes de tener su bufanda cubriéndome los ojos. Llevo las manos a mi rostro, acomodándola mientras  siento el suave  y característico perfume que delata a quien pertenece dicha prenda, ya que siempre me había gustado y me recordaba a la camisa que jamás le había devuelto de aquella vez que visito mi casa en las vacaciones, y que aún conservaba en mi armario el leve perfume que ahora podía sentir.  Fuera de eso, debo admitir que no me agrada en lo absoluto no poder ver, es el instinto de por sí que me hace temer al sentirme privada de mi vista, pero no puedo evitar esbozar una suave sonrisa al escucharle murmurar en mi oído. Retengo el aire un momento e intento darle un suave golpe en donde se supone, por cómo me tiene sujeta de los hombros, debería estar su abdomen. – Shh…no pelees a Katt, da gracias que no puede escucharte, porque esta vez sí sería tu culpa que comenzaran a pelear…- solo ríe, y son sus brazos los que me envuelven suavemente por la espalda, a lo que solo atino a relajarme un poco tras sentir el calor, sintiéndome más segura de saber que está allí aunque no pueda verlo.  – Siempre vale la pena…- murmuro, mientras siento que se aleja solo un instante para tomar mis manos y comenzar a caminar.

De momento, ya ni recuerdo donde estoy parada. No puedo dejar de sonreír, y cuando siento que estoy a punto de tropezar o simplemente lo hago solo me rio y sujeto sus manos un poco más fuerte, porque sé que no me va a dejar caer, y dado el caso, el caería conmigo si así fuera. - ¿A dónde se supone que me llevas? Ya ni sé cuantas vueltas me has dado…- no termino de hablar que simplemente me dice que espere, y me suelta las manos de repente, a lo que otra vez vuelvo a sentir esa inseguridad de no poder ver en lo absoluto. Escucho como se mueve apenas a unos pasos de distancia, y como algo golpea contra un tronco o algo parecido. - ¿Drake? – le llamo, ni se porque realmente, si se que esta allí. Vuelve a tomar mis manos y desde allí todo se vuelve muy raro, y más aun cuando siento que me levanta por la cintura y me lleva – Creo que estas disfrutando mucho todo esto…- le reprocho, y muerdo mi labio al tiempo que sonrió luego de sentir su beso en mi mejilla, y luchando con toda la curiosidad que todo esto estaba causándome, espero paciente a que termine mientras le escucho moverse de un lado a otro.

Cuando descubre mis ojos, los abro lentamente, pestañando de vez en vez para acomodar mi vista a la iluminación de la habitación. No logro ver todo lo que hay, pues lo primero que noto es la delicada amapola que pone frente a mí. La tomo suavemente sin dejar de mirarla, y esbozo una sonrisa suave con un leve tinte de tristeza que desaparece casi al instante, pues él sabía muy bien lo mucho que me gustaba esa flor, y el efecto que podría llegar a tener en mí dependiendo el estado de ánimo que llevara. - ¿Te dije que puedes ser totalmente adorable cuando quieres…? – murmure y correspondí a su abrazo rodeándole el cuello, sin querer separarme de el realmente. – Gracias, gracias, gracias, gracias…- le dejo un sonoro beso en la mejilla y me dispongo a ver todas las cosas que había logrado llevar hasta allí. - ¿Dónde se supone que estamos? No conozco este lugar…- le tomo de la mano al tiempo que me siento alrededor de todo aquello que, para que negarlo, se veía exquisito, y le jalo para que haga lo mismo. – ¡Hay pastelillos! Y panecillos de canela…y… ¿eso es tarta de calabaza?...- tomo un trozo y la degusto, mientras le miro con los ojos bien abiertos e intentando no reírme. – Conoces todas mis mañas…no se vale…

Al instante recuerdo que yo también había traído algo para él, a lo que busco de inmediato en los bolsillos de mi abrigo. – Espera…yo te traje algo – era una tontería, casi siempre compartíamos una taza de café o chocolate con malvaviscos en la sala común, y pensando en eso, se me había ocurrido regalarle aquello. Extiendo un paquetito que suponía ser un regalo pero que no me había quedado muy bien. – Ignora el envoltorio…- murmuro, y sonrió esperando a que lo habrá.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Drake Tanner el Dom Mar 09, 2014 1:55 pm

-genial, entonces conseguiré aquel traje de enfermera, será grandioso– muerdo mi labio, agradeciendo que no puede verme, siento mi cara encendida. Tengo que apartar esas imágenes de mi cabeza. Ya no digo nada con respecto a Katt, sé que no le gusta que nos la pasemos peleando, ni siquiera a mi se me hace tan gracioso en algunas ocasiones, como si Katt en verdad pensara que podría quitarle a su amiga, pero eso es lo último que yo haría.

por supuesto que disfruto mucho poder abrazarte cada que puedo, no seas bobita – mi tono es tan infantil que no puedo evitar una risa. Sólo con ella digo cosas así, seguramente mi hermana se pondría completamente celosa, de hecho esta celosa de Dae, y me gusta molestarla con eso, aunque siempre terminamos viendo películas en su cuarto para que se le pase.

Disfruto aquella mirada que le señala a la amapola, viendo como una ráfaga de tristeza le cruza el rostro, pero esta desaparece al instante, como lo esperaba. Su rostro se ilumina con su sonrisa y siento que todo lo que he hecho ha sido recompensado con creces. La envuelvo en mis brazos, su pequeño cuerpo al contraste con el mío, su sonrisa se escucha en cada “gracias” y me siento, por una vez, completo, realmente completo, quisiera que eso durara, pero se separa para ver lo que he preparado.

Alzo una ceja, atontado –en la casa de los gritos, ¿en serio no adivinaste?, si hasta pasamos por el sauce boxeador y todo eso, has vivido una experiencia de muerte… ya sabes como siempre, pura emoción entre mis brazos– le doy palmaditas en la cabeza, ofreciéndole una de mis sonrisas galantes.

Su reacción es de niña pequeña. Me jala con ella para sentarnos en torno a la comida, sus ojos brillan como si hace años no hubiera comido algo dulce, pero ambos sabemos que de eso no han pasado muchas horas –tarta de calabaza y zumo de calabaza para que no te ahogues con la parte de la tarta– digo orgulloso. Rio cuando se dispone a morder la tarta, dejándose migajas alrededor de la boca –es en serio, procura masticar siquiera…– iba a comentar algo al respecto, decirle que ella también conoce muchas de mis mañas, pero no creo que eso sea totalmente bueno, además de que soy interrumpido por inesperada búsqueda entre su ropa.

no tenías que traerme nada…– digo extrañamente un poco avergonzado, carraspeo e intento recuperar mi sonrisa de siempre – pero sé que no podías evitarlo– me paso una mano por el cabello y me siento con las piernas cruzadas, quedando nuevamente más alto que ella.

creo que tu sueño de ser duende de papá Noel no se cumplirá, tienes la altura, pero estoy casi seguro que deben saber envolver– digo, como quien hace todo lo contrario a lo que le dicen. Le sonrío, para que vea que bromeo. Tomo el pequeño paquete entre mis manos y la miro, mordiendo el interior de mi mejilla. Le quito en envoltorio sin cuidado alguno de no rasgar el papel.

Al ver la taza no puedo evitar sonreír como chico de 7 años que le han dado una moneda para que gaste en lo que quiera por primera vez. Lo que pienso al ver el león de la taza, es que es algo tan de ella: tan jodidamente adorable y original.

Me aproximo tomando su nuca con mi mano y le beso la mejilla, por más tiempo del que debería y de una manera… demasiado lenta a decir verdad. Me separo sin querer hacerlo, nuevamente avergonzado. ¿Qué diablos me pasa ahora? –gracias…– regreso mi mirada a la taza, en parte para apartar la vista de ella en parte porque me gusta mucho –es como para decirme “para que dejes de quemarte las manos, bobo” ¿verdad? Estoy casi seguro de que es por eso– mi tono es acusador, pero divertido… por que la verdad, si tuviera una moneda por cada vez que derramo el contenido de mi taza, sería bastante capaz de mantenerme solo.

Llevo mi mano hasta su mejilla y con mi pulgar le quito las mejillas que se habían quedado en su rostro –vamos, deberías comer, por algo traje todo esto, ni creas que me lo voy a comer solo– tomo un panecillo de canela y le doy una gran mordida –el postre es un poco de helado, pero no lo probaras si no te terminas tus verduras– le digo, sacando una zanahoria de mi mochila –aunque si lo pensamos… es como comerte a tus hijos– le muestro una sonrisa, quedándome en silencio unos segundos –¿tendrás ganas de hacer algo después de llenarte de dulce? Porque podemos ir y tener una guerra con la nieve o podemos escaparnos a Londres… o a Las Vegas y casarnos en secreto para que Katt termine de odiarme– suelto una risa, recostándome a un lado de la manta, sin apartar la mirada de Dae.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Daeonica DiLaurentis el Mar Mar 11, 2014 10:20 pm

Siento las palmaditas en mi cabeza y mientras sonrió me encojo de hombros, entrecerrando también mis ojos.- ¿En verdad es la casa de los gritos? – Miro a mi alrededor  despreocupadamente – Vaya…como cambia un lugar cuando le limpias un poco…intentare con mi habitacion cuando regrese a casa- bromeo mientras llevo mi mano a su rostro y empujo con mi puño levemente su mentón. – Que buen chico…- bromeo de forma casi elocuente, antes de desviar mi mirada de él y ver que había en el menú frente a mí, escogiendo la tarta de calabaza solo para dejar de sentir que estaba actuando demasiado rara y sin saber por qué.

Luego de escuchar como regaña mi forma de comer y de hacer caso omiso a sus palabras solo para molestarlo un poco, espero ansiosa a que abra aquella nadería que había traído para él. No puedo desviar mi mirada de su rostro, mientras muerdo inconscientemente mi labio esperando su veredicto. Aun asi, puedo notar ese extraño tono en su voz cuando me dice que no tenía porque haberle llevado nada. Parpadeo un par de veces y mi sonrisa se esfuma de mis labios, mientras le miro extrañada. - ¿Desde cuándo…? – niego con la cabeza, como si quisiera apartar una mala idea de esta. No termino de formular la obvia pregunta que le reprocharía que no necesitaba una razón para llevarle algo, simplemente lo hacía de gusto, de gusto por ver su reacción, de saber si le gustaría o no, de gusto por saber que podía hacerle sonreír aunque sea con algo tan insignificante como eso. – No, nada…solo ábrelo. – tomo aire y vuelvo a esperar, mientras le miro pasarse una mano por el cabello y acomodarse a gusto.

- Me falto esa materia, malvado. – murmuro, fingiendo ofenderme mientras hago una mueca infantil ante su comentario. – Se que sería el mejor duende, pero prefiero quedarme aquí y hacerte compañía. – le devuelvo la sonrisa, y luego solo le miro como quita con suavidad el papel – Dicen que si lo rasgas trae suerte…- murmuro bajito, esperando su reacción. Por alguna “extraña” razón, no era la que me esperaba, o mejor dicho, no esperaba yo reaccionar así.

Le veo acercarse a mi rostro luego de sentir su mano en mi nuca, y siento que mis mejillas se acaloran al momento que pareciera, dejara de respirar. ¿Por qué me daba vergüenza? Ha besado mi mejilla mas veces de las que realmente recuerdo, ¿y justo ahora me viene a causar esto? De repente aquel simple gesto provoca en mí que baje  inmediatamente la mirada y no quiera encontrarse con la suya cuando este se separa suavemente, no hasta que sienta a mis mejillas volver a su temperatura habitual, y agradezco que también lo haga y solo mire lo que acababa de obsequiarle. – No es nada…- murmuro, y sonrió ante su comentario, agradeciendo que nos sacara de aquel momento “incomodo” de hace instantes. – No quería decirlo, pero si…es por eso. – Finjo resignación y vuelvo a mirarle – Era una forma sutil de decírtelo…y el leoncito para que te sintieras mejor...

Inflo mis mejillas al darme cuenta de lo que estaba haciendo cuando llevó su mano a mi rostro, dejándole que termine. – Me haces cosquillas…- murmuro, sonriéndole después. - No, claro que no…aun quiero probar los de canela…- le quito de las manos el que había tomado hace un momento, y le doy también una gran mordida. – Mmmm…- exagero mi reacción, mientras le sigo escuchando. - ¿Helado? – alzo ambas cejas y le miro curiosa cuando saca una zanahoria de su mochila. - ¿Por qué llevas a uno de mis hijos en tu mochila? – me río ante su ocurrencia, y también se la quito de la mano mientras le veo sonreír.

Pregunta que quiero hacer después, y se me ocurre contestarle que cualquier cosa estaría bien, siempre y cuando la hagamos juntos, pero guardo ese pensamiento para mí mientras le veo recostarse. Al contrario, me quedo en silencio unos momentos imaginando aquello y no puedo evitar soltar una leve risa. – La guerra de nieve suena divertida…- me arrodillo en el suelo y me acerco un poco más a él, mientras doy una palmada sobre mis piernas, indicándole que puede apoyar su cabeza allí si lo desea. – Pero lo de Las Vegas es realmente tentador…solo que no me has pedido que me case contigo – sonrió mientras acomodo mi cabello detrás de mi oreja. – Y no es que tengas que hacerlo...no, ¡por Merlín, no! - las palabras salen algo torpes una detrás de la otra en un tono que pretende ser despreocupadamente exagerado - Pero nosotros somos la excepción a la regla de que “un hombre y una mujer no pueden ser amigos”, ¿verdad?...- formulo esa pregunta casi en un murmullo, tratando de convencerme a mi misma al decirla, volviéndome a sentir rara y arrepintiéndome de haber tocado ese tema. - Ademas, aun quiero conservar a mi mejor amigo...Katt no me lo perdonaría, y mucho menos a ti...- me imagino la escena dramática que todo aquello representaría y como si hiciera falta sigo hablando del tema, queriendo dejarlo de lado pero sin poder hacerlo realmente, ¿que me sucedía?  -  Y como respetamos eso, me conformo con la guerra de nieve, ya que si tenemos frio después, puedes estrenar tu taza en la Sala Común, ¿Qué opinas?...y de momento, si quiero algo…es que traigas a tu “novia” – hago énfasis en dicha palabra en forma dramática como siempre que me refería a su guitarra – y toques algo…si quieres claro…pero si no quieres no hay problema...ya sabes, eso...y ya me callo- finalizo en un murmuro, mientras me encojo de hombros suavemente.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Drake Tanner el Sáb Mar 15, 2014 9:39 am

Sonrio casi descaradamente –siempre preferirías quedarte conmigo a hacer cualquier otra cosa– le dedico una de mis mejores sonrisas; mordiendo ligeramente mi labio con el colmillo. Me le quedo mirando durante unos segundos, no fue mucho tiempo, pero fue lo suficiente para remover algo dentro de mi estomago.

gracias por preocuparte por la delicadeza de mis manos y por mi bienestar psicológico– en el momento que infla las mejillas es casi imposible controlar el impulso de apretarlas, así que lo hago. Pongo la taza en medio de todo el festín de azúcar, para no perderla de vista  –¿desde cuando eres tan adorable? ¿Eh? Dime– ni siquiera tengo tiempo de contestarme esa pregunta. Me quita mi postre de las manos y le da una mordida digna de mi; no me quejaré, porque recuerdo la vez que me comí su postre de toda una mordida, cosa que hizo que Katt me peleara... De nuevo.

¿tu hijo? Estas cosas no se hacen sola. Drake Derek Jr. puede pasar tiempo con su padre sin dar explicaciones– cruzo los brazos en mi pecho con demasiada exageración, recostándome en sus piernas cuando ella me lo permite. Por supuesto que Las vegas es una gran idea. Me parece tan adorable la forma en que se pone nerviosa, pero ¿por qué se pone nerviosa? ¿Estará enterada que sus mejillas tratan de igualar el color de su cabello? –si... Somos los mejores amigos, Dae... pero– Me levanto de golpe y tanteo dentro de mi mochila en busca de más zanahorias, estoy seguro que me robe más de una –espera, que Dany y Drogo aman esconderse de mi– por fin las encuentro y las saco, poniéndolas en alto con orgullo.

quiero decirte algo importante– mi rostro se vuelve serio casi al instante. Tomo las manos de Dae con delicadeza, acercándolas a mi pecho –los niños quieren que nos casemos, no soportan vernos separados y... Estoy de acuerdo con ellos... Dae esto no puede ser sólo sexo... ¿Si? Y menos sólo un día de la semana ¿me entiendes?– la sonrisa juguetona reaparece en mi rostro, como quien no puede estar serio ni en un funeral, pero la verdad es que la idea me puso nervioso, como si de verdad fuéramos a escapar y casarnos. No, deja de pensar en eso Tanner. –vayamos a Las Vegas con nuestros hijos, como familia, casémonos y apostemos hasta tener dinero suficiente para comprarle una casa a Katt y que no me mate por haberte llevado lejos un día que no es Domingo... No me contestes ahora, ¿si? Piénsalo...– beso sus manos y las dejo ir antes de sentirme tan avergonzado como en los momentos anteriores, para después largarme a reír por mis propias idioteces.

Casi no proceso el comentario referente a mi guitarra, noto su nerviosismo, pero no digo nada, lo último que quiero provocar es que se calle para que yo deje de hacer comentarios. Mi gesto es tranquilo, esperando que ella se contagie de eso pero sinceramente estoy nervioso, sólo espero que ella no lo note detrás de mi pequeña máscara. Sonrío de lado y me estiro para alcanzar la guitarra–no te pongas celosa, ella te ama, me dice que debería pasar mas tiempo con "esa amiguita" mía... Veamos... – saco también un cuaderno, donde están todas las canciones que sé tocar y otras cuantas que fueron un arranque de inspiración –será esta– me siento erguido, acercándome un poco a uno de los viejos sillones de la habitación, para poder mirar a Dae en todo momento.

:

Es la primera vez que termino esta canción con alguien escuchando. Me muerdo el labio, evidentemente nervioso y emocionado. Esperando alguna reacción de su parte, aunque ella ya ha escuchado esta canción en todas sus facetas. Bajo la guitarra, dejándola a un lado mío –no es la gran cosa...– comento pasándome la mano por un lado de mi cabeza. Vuelvo a acomodarme, tocando su mano casi accidentalmente, pero no me aparto, sólo acaricio levemente sus dedos.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Daeonica DiLaurentis el Miér Mar 19, 2014 2:30 pm

- Me has hecho dejar un mundo de dulces y regalos en la tierra de Papá Noel por ti...- exagero una falsa angustia y vuelvo a reír, desviando mi mirada de esa sonrisa burlona y descarada que ahora adorna su rostro, mientras niego levemente con mi cabeza.  Aprieta mis mejillas y de mi boca sale un sonido gracioso cuando el aire termina de salir y no puedo evitar reírme por eso. Sigo con mi mirada el recorrido de su mano cuando deja la taza en medio de todo lo que ha traído, y muerdo mi labio mientras contengo una sonrisa de satisfacción por saber que realmente le había gustado. Su comentario me hace mirarle nuevamente, y le pido a mi mente que deje de hacerme comportar como una idiota lo que quede del día, porque no iba a dejar que esta interpretara cosas que no son, y me hiciera salir corriendo de allí.

- Me ofende que preguntes eso, siempre lo he sido – intento bromear, hacer de esto lo natural que siempre había sido y no estar sintiendo esta “cosa” rara en el pecho a cada momento. Me dispongo a terminar el panecillo de canela que momentos antes le pertenecía, pero detengo el recorrido de este hacia mi boca al escucharle, y le miro mientras una de mis cejas se levanta con sutileza y mis labios se ladean en una sonrisa. Ya me había descolocado con lo de Las Vegas, y mi reacción había sido tan tonta que de seguro me quitaría el sueño hoy en la noche cuando intentara dormirme, reprochándomela una y otra vez. Mientras le miro recostarse sobre mis piernas no contengo mis ganas de reírme, y desocupo mis manos, dejando las zanahorias y lo que quedaba del panecillo para limpiármelas un poco, cuidando de no tener migajas en ellas, para después hundirlas en su cabeza y revolverle el cabello suavemente. – No creí que querrías hacerte cargo de…- no termino la frase, que él vuelve a levantarse para revolver en su mochila en busca de algo más. Veo lo que saca me cubro la boca con las manos, ahogando mi risa. – Como te decía…- extiendo mis manos para que me acerque a nuestros supuestos hijos. – No creí que querrías hacerte cargo de nuestros hijos, es todo…- se que pondrá el grito luego de mis palabras, y fingirá ofenderse, pero a cambio de eso, sigue con su discurso.

Le veo ponerse serio y mi rostro refleja curiosidad por todo el teatro que está armando. Toma mis manos, y al sentir la calidez de las suyas me doy cuenta de cómo habían ido perdiendo temperatura las mías, o las suyas estaban demasiado calientes, y luego solo puedo sentir un palpitar suave bajo estas, cuando las coloca sobre su pecho. Y ahí está, de nuevo con eso, y de nuevo el calor subiéndome al rostro y todo eso raro de nuevo. Solo que insinúe todo eso – porque no, no me escandaliza la palabra “sexo”, pero que se refiera a nosotros con eso y con lo raro que he sentido todo últimamente, no me ayuda en lo absoluto, y menos a mis mejillas – hace que de un sobresalto como si todo aquello me descolocara de repente. Quiero dejar de sentir mis mejillas arder,  y busco seguirle la broma como sea.-  Todo sea por los niños…- exagero mi respuesta, presionando levemente mis manos contra su pecho y maldiciendo interiormente esa sonrisa juguetona que se le antoja poner en sus labios. De seguro su consigna del día era “a ver qué tan incómoda puedes poner a tu mejor amiga” y el se había propuesto ser el mejor en eso. – Me has conquistado con lo de apostar, pero creo que te hará falta más que una casa para convencer a Katt…-  besa mis manos y estas se aferran un poco más a las de él, solo un gesto que espero pase desapercibido, pero que no he podido evitar. No le miro en ese momento, solo nuestras manos, y cuando por fin las suelta me doy cuenta que no hacer con ellas realmente. Se ríe, y lo agradezco, pues le imito y solo por impulso, le golpeo suavemente en el hombro, para distraerme comiendo lo que había quedado del panecillo como si nada.

Le miro y le noto tan tranquilo como siempre, pero no es mi idea de que todo esto también le ha resultado raro a él. No quiero que se sienta incomodo por mi forma de estar hoy, quizás y solo quizás sea solo el día…un día raro que quiere que esto termine como a él se le antoja.  Toma su guitarra y suspiro hondamente, devolviéndole la sonrisa. – No sé de que hablas, no soy celosa…- reacciono enseguida a su comentario, y me doy cuenta de que si no me calmo un poco me golpeare a mi misma en este instante. Espero paciente a que escoja, y sonrió al ver el cuaderno que siempre lleva consigo. Tomo la amapola que momentos antes me había obsequiado, y le miro distraída hasta que vuelve a llamar mi atención cuando confirma que ha encontrado una de su agrado, y se acomoda para comenzar a tocar. Le dedico una sonrisa tranquila, y aparto de mi mente todas aquellas cosas que me tenían tan fuera de mí, pues quería disfrutar de oírle tocar y cantar.

Mi mirada se alterna entre sus dedos sobre las cuerdas y su mirada, y casi al instante de que comienza a cantar me doy cuenta de cuál es, y sonrío al darme cuenta de que por fin la ha terminado, o eso parece. Siempre me ha asombrado la forma en que sus dedos se mueven sobre las cuerdas de su guitarra, me fascina de forma rara porque lo hace de forma tan natural como si para eso en verdad estarían hechos. Espero a que termine y se me hace tan divertido cuando le veo realmente nervioso y emocionado. Corto el silencio repentino juntando mis manos y aplaudiendo suavemente, sonriendo ampliamente. Dejo de hacerlo al escuchar su comentario – No lo arruines – murmuro, rodando mis ojos y volviendo a mirarle después. – Me encanta, y más porque es la primera vez que me dejas escucharla hasta el final…siempre me decías “aun no, no está terminada” y yo tenía que esperar… - golpeo suavemente su mentón con mi mano mientras él se acomoda el cabello, o supongo que eso hace, para volver a dejarla a un lado de mis piernas, apoyada en el suelo. – No puedes menospreciar lo que haces, y mucho menos si es algo tan genial como esto…- murmuro, dándole ánimos pues odiaba cuando hacia eso.

Iba a seguir reprendiendo su actitud de hace instantes, pero el cosquilleo por su suave caricia sobre mis dedos me distrae, y me quedo mirando ambas manos sin poder levantar la vista. – Creo que…- mi tono es muy bajito, y estoy a punto de preguntarle qué nos pasa el día de hoy, pero alejo la idea de mi mente ya que no seré yo quien dé pie a que arruinemos todo esto. Retiro mi mano de la de él un momento, solo para volver a colocarla sobre la suya y hacer que mis dedos caminan sobre esta, para recorrer todo su brazo hasta el hombro, y luego picarle la mejilla. Sonrió, mirándole. - Gracias por dejarme escucharla. – volteo y tomo un par de pastelillos, ofreciéndole uno. – Tenemos que comer algo, sino no tendremos fuerza para la guerra de nieve.- levanto ambas cejas y le acerco el pastelillo a los labios- Si quieres te hago el avioncito…- finalizo, bromeando.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Drake Tanner el Sáb Mar 22, 2014 9:41 am

Estoy a punto de contestar con un ‘si, siempre has sido adorable’ pero siento los nervios en mi estómago de solo pensarlo. Me dejo llevar por la sensación que me provocan sus manos en mi cabello, el movimiento me empieza a relajar y sé que si lo mantiene terminaré dormido ahí. Sus mejillas están tan rojas cuando digo la palabra 'sexo', sólo por eso continuo mis discurso sin trabarme, con intención de ver si se puede poner aun más colorada de lo que ya. No sé si me he imaginado el momento en que sus manos se aferraron a las mías o si realmente pasó, por lo cual no comento nada, esperando que mi imaginación este en su punto más bajo el día de hoy.

Abro los labios con sorpresa exagerada –¿primero dices que no creías que fuera hacerme cargo de nuestros hijos y luego me golpeas? ¿Sabes que puedo demandarte por ese arrebato tuyo, cierto?– aprieto los labios – pero creo que lo que más me molesta es que hagas esto por los niños y no por nosotros... No por...– de la nada me doy cuenta de lo que estoy diciendo y me callo –bueno ya, juego– le guiño antes de llevarme un pastelillo a los labios para asentarle una mordida justo por la mitad.

Paso las hojas con un gesto meditativo, que desaparece al escuchar como se pone a la defensiva. Si claro, no eres celosa. Nunca he podido hablarle bien de mis citas con otras chicas, pero al final le compartía todo hasta el punto que ella ponía esa mirada de 'callate, no quiero saber'; pero menos he podido hablarle de eso en estas últimas semanas, aunque son dos razones para ello: la primera es que ya ni siquiera siento que sea mediamente relevante el salir con esta chica o la otra y dos por lo mismo he dejado de hacerlo mucho, pero eso no se lo he dicho a Dae. Bien dice el dicho: créate fama y échate a dormir. La única cosa que me emociona en serio es preparar las cosas del Domingo, para estar con ella y provocar esa malditamente preciosa sonrisa en su rostro. 

Su emoción y sus aplausos hacen que se me suba el ego, pero hacen más efecto sobre mis mejillas. Vuelve a golpear mi mentón y por un segundo creo que tiene ganas de estamparme uno de los pasteles para que deje de mirarla como sé que la estoy mirando y como no puedo evitar verla. –me alegra que te haya gustado... Y te prometo que dejare de lado aquella modestia que tanto te fastidia– me encojo de hombros –por qué... ¿Ya me viste? Sería algo estúpido ser modesto con esta cara– mi tono es de broma, pero uso la mirada de 'creo completamente en mis palabras' que siempre ha convencido a mis padres.

Miro nuestras manos, controlando el ritmo de las caricias para no parecer un desesperado, en cuanto la aparta siento que soy un estúpido que quizás cruce una línea que no debí cruzar con esa caricia, que la ha interpretado de alguna manera que la haya hecho sentir incómoda... El pánico se desaparece en cuanto empieza un camino con sus dedos desde mi mano a mi hombro, dejando un cosquilleo y calor agradables. Mi mirada se fija en ella de manera intensa, la observo distraida con el camino de sus dedos y me nacen aquellas ganas de tenerla más cerca de mi. Nuestras miradas se encuentran por unos segundos, pero aparto la mía en cuanto pica mi mejilla –si, hay que comer, no asalté la cocina para que no se lo coma, señorita– 

El pastelillo se acerca a mis labios y lo miro incrédulo, luego la observo a ella. Tomo su mano entre las mías, aprovechando para acariciarle el antebrazo y las muñecas, y la ayudo a guiar el pastelillo para darle una mordida decente de un poco menos de la mitad. Tomo el pastelillo con una mano, aproximandome lo suficiente para que nuestras caderas se rocen, sujeto su brazo para bajarlo sobre mi pecho, con mi mano sobre la suya y nuestros dedos entrelazados. Ahora soy yo quien le ofrece el pastelillo en los labios.

Me volteo un poco más a su dirección. Mi sonrisa reaparece, terminándome lo que quedó del pastelillo de una sola mordida. Junto mi frente a su mejilla y le beso la línea de su mandíbula, dejándole la prueba de que hemos estado comiendo. Cuando alejo mi rostro recargo la cabeza en el sillón que tenemos detrás. Su mano sigue atrapada de bajo de la mía, espero que no pueda sentir que mi corazón esta bombeando sangre como un desesperado. Carraspeo y aflojo el agarre de nuestras manos –sabemos que siempre ganas en las guerras de nieve porque haces trampa, así que eso puede esperar otro poco... Acabo de acordarme de algo que me platicaron mis padres, toma la bufanda– busco nuevamente dentro de mi mochila, sacando una pañoleta como premio –¿confías en mi?– la pregunta me sale de una manera sorprendentemente seria, porque yo no dudo de ella, y porque después de todo este día espero que su confianza no se haya visto afectada.

este es un juego algo extraño... ni siquiera sé si califica como juego, pero quiero hacerlo contigo, ahora...– mis mejillas vuelven a tomar color, es decir ¿no había otra manera de decirlo? –trata de que nos cubrimos los ojos, quedándo de frente y... 'reconocemos' al otro con las manos... ¿S-si me explico?– alzo una ceja, dándome cuenta que no pude decir la palabra 'acariciar' –bien puedes intentar darme de comer a ciegas– miro a otro lado, algo avergonzado, esperando encontrar en aquella pared la razón por la que hago esto, el por qué quiero apostarlo todo... Así tan de la nada... Vuelvo a mirarla –¿quieres hacerlo o crees que me volví completamente loco?

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

Mensaje por Daeonica DiLaurentis el Lun Abr 21, 2014 11:06 pm

Claro que juegas, ¿Qué otra cosa podría ser? Terminas tu discurso de golpe, como si toda aquella emoción con la que estabas hablando te llevara a decir algo incorrecto. Me guiñas un ojo y ruedo los ojos divertida, mientras niego con la cabeza suavemente. Definitivamente solo estás jugando, y mi mente no quiere dejar de jugar en mi contra, haciéndome pensar cosas que no debería, interpretando cosas que no existen y mucho menos con la persona a la que considero mi mejor amigo... ¿Cierto?

Sé que no pasas desapercibido mi reciente respuesta, ni yo podría haberlo hecho, y mucho menos cuando respondí tan a la defensiva…totalmente lo contrario a lo que quería hacer. Nunca quise catalogar de “celos” a aquella cosa rara – si, definitivamente “cosa rara” suena mejor – que sentía cada vez que me contaba algo sobre una chica que le gustaba, o cuando a pesar de mis suplicas de no querer saber nada al respecto, me contaba lo bien que besaba esa chica de Ravenclaw, o lo bonita que había estado en su cita aquella de Gryffindor. Qué tontería. Así y todo me sentía culpable de no poder desearle lo mejor con quien quisiera tener a su lado, porque si, se que podría estar con cualquiera, y sabría como hacerla feliz, porque es lo que siempre hace conmigo…pero solo somos amigos. Y es que simplemente había algo que me impedía imaginarlo con alguien más, y no…no es que quisiera que solo estuviera conmigo, pero admito que no me enorgullecía esa parte egoísta de mí. Intente más de una vez darle animo con alguna, pero creo que no lo hacía muy bien de todas formas…

Le escucho y no puedo creer lo arrogante que puede llegar a ser, incluso aunque momentos antes se haya sonrojado por el cumplido que acababa de hacerle. Me cuesta sostener su mirada, pero intento mantenerla, y así quizás descubrir que es aquello nuevo que no había visto antes en ella. - ¿Disculpa? Ya recuerdo porque no tengo que darte más alas de las que tienes…- me mira de aquella forma tan peculiar, y mientras niego con la cabeza comienzo a reírme, divertida. – No, no hagas esa cara…no soy tus padres…me he hecho completamente inmune a esa “miradita” tuya…

¿Y a esta? De repente me mira tan fijamente que tengo que cerrar mis ojos momentáneamente, porque me abruma demasiado y siento que ni así podre escapar de esa sensación que me provocan. Y aunque mi gesto carece de fuerza cuando vuelvo a buscar su mirada, me siento algo tonta aun sosteniendo el panecillo frente a él sin que haga nada, y estoy a punto de insistirle cuando siento sus manos sobre la mía.  Justo ahora quisiera que mis mejillas dejaran de abusar de su capacidad para sonrojarse, pero creo que no están listas para dejar de hacerlo, no por el resto del día, o al menos el tiempo que lleve compartiéndolo contigo hoy. Aprieto mis labios mientras le observo, absorta en sus movimientos que delinean mi brazo, y cuando se detienen en mi muñeca me producen un cosquilleo agradable antes de guiar mi mano para al fin, darle una mordida al pastelillo. Sonreír triunfante porque acaba de hacer lo que quería sería lo lógico en mí, pero parece que hoy lo lógico no es lo que nos está moviendo. Lo intento, pero me sorprende quitándome lo que queda del dichoso pastelillo para acercarse, tomar mi mano y sentir lo muy tibia que esta la suya mientras entrelaza nuestros dedos como si con eso asegurarases que no la quitare enseguida, y deja que ambas descansen sobre su pecho. Me ofrece lo que queda, y mis labios se tuercen en una mueca antes de inclinarme lo suficiente para saber que si abro mis labios puedo realmente morderlo, pero no me da esa posibilidad.

¿Te diviertes? Claro que si, te sonríes como si nada y terminas de un bocado lo que hace instantes me ofrecías, y por un momento quiero quitar mi mano de entre las tuyas para darte un suave golpe o algo, lo normal, pero apenas hago el intento me arrepiento, y la dejo justo en donde està mientras intento procesar lo cerca que de repente te encuentras al besar mi frente, y no puedo evitar dar un saltito y sentir como un escalofrió me recorre desde allí donde me has besado hasta el cuello, y solo puedo encogerme de hombros y ladear mi rostro en su dirección. El movimiento hace que parte de mi cabello cubra mi mejilla, y lo agradezco, porque apuesto lo que sea a que no puede estar más roja. – Me llenaste de migajas – le reprocho con fingido enfado, y sacudo mi cabeza más para distraerme que por cualquier otra cosa.  Podría quitar mi mano si lo quisiera ahora que siento que afloja dicho agarre, pero la dejo allí lo que dura el momento hasta que termina de hablar. - ¿Trampa? ¿Qué trampa…?- quiero seguir protestando, para de paso quitarme de encima esta tensión repentina que me agobia al momento en que mis pensamientos luchan contra toda ejecución motora que pueda llegar a hacer, pero cambia el rumbo de la conversación, y ahora si me veo en la necesidad de soltar su mano para hacer lo que me pide.

Me alejo lo suficiente como para tomar la bufanda y vuelvo a su lado justo cuando termina de buscar algo también en su mochila, aunque guardo mas distancia de la que èl habías mantenido entre ambos momentos atrás.  Su pregunta me desconcierta e inmediatamente busco su mirada, sin tener que reflexionar siquiera mi respuesta. – Por supuesto…no vuelvas a preguntarme eso. – finalizo, y aunque hablo en serio, le sonrió para tranquilizar cualquier idea extraña que le haya hecho dudar de tal cosa.

Le escucho pacientemente, y a medida que habla puedo notar como sus mejillas toman color, al igual que las mías, pero ver que le sucede lo mismo me hace sentir mucho más rara que todo lo que acaba proponiéndome. Mis manos no dejan de dar vueltas entre ellas la bufanda, mientras una parte de mi quiere precipitadamente expresarte lo muy adorable que puedes llegar a verse cuando se sonrojas o  avergüenza como en estos momentos lo está haciendo, porque no es imaginación mía. Espero que no sea eso lo mismo que le mueve a hacerme sonrojar cada vez que puede como ha sucedido lo que llevamos del día. - ¿Estás seguro que tus padres te hablaron de esto…? – suspiro, y espero que no notes el nerviosismo disimulado sin mucho éxito en mi voz, intentando sonar despreocupada. ¿Reconocernos? Suena tan raro como se oye, pero asiento enérgicamente con mi cabeza cuando noto que explicar lo que realmente quiere decirme le está tomando más trabajo del que debería. – Creo…que entendí. – dejo que mis manos dejen en paz la bufanda, y me acerco a ti lo suficiente como para quitarte el pañuelo de las manos. – Vale, parece…interesante. – murmuro  y muerdo mi labio. No puedo pasar por alto lo muy fuerte que ahora siento mi corazón, pero creo que salir corriendo de aquí para dejar todo esto antes de que se ponga más raro no es una opción. Confió en èl. Y en el hecho de que no haría nada para arruinar nuestra amistad. Es solo un juego, algo raro, pero sin otro fin mas que “reconocernos”…- pero…¡¿Qué demonios es eso?!- Tomo aire y me limito a parecer confiada mientras sonrío.- No hay posibilidad de que puedas estarlo más…- me rio y comienzo a doblar el pañuelo con suavidad. – bien, intentémoslo…cierra los ojos. – mi voz suena firme, y antes de que reaccione o diga algo me acerco para arrodillarme frente a èl y colocar el pañuelo sobre sus ojos, rodear con este su cabeza y anudarlo suavemente detrás. – Te toca a ti confiar en mi ahora…-  ya tengo la bufanda entre mis manos, y aprovechando que no puede mirarme de momento, la llevo a mi rostro y aspiro hondamente hasta llenar mis sentidos de ese característico aroma que tiene aquel perfume que usa, y que siempre me ha gustado. Rodeo con esta mi cabeza a la altura de mis ojos, no sin antes asegurarme de quedar frente a ti como antes habías especificado. Me tomo un instante para mirarte, y un sentimiento de culpa me ataca mientras mi mente me reprocha “¿qué se supone que estás haciendo, Dae?”. Solo puedo suspirar hondamente para cubrir por completo mis ojos y asegurarme de no poder ver nada realmente.

Segunda vez en el día que me tiene a ciegas, y otra vez vuelvo a sentirme insegura por solo tener privado mi sentido de la vista. - ¿Drake…? – siento mis manos moverse torpemente mientras buscan tus hombros - ¿Qué fin se supone que tiene todo esto…? – siento que un nudo incomodo se instala en la boca de mi estomago, y detengo mi búsqueda a ciegas para convertir mis manos en puños, y dejar que descansen sobre mis piernas.

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Re: One Sunday [Daeonica Di Giovanni]

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